sábado, 18 de marzo de 2017

NUEVO OUTTAKE DE WILLIAM Y RAVEN - SERIE NOCHES EN FLORENCIA ESCRITO POR SYLVAIN REYNARD



PRIMERA PARTE


William se paró frente a Raven con una de sus manos detrás de su espalda. Se inclinó para besarla, su boca fría deslizándose sobre la suya.
- Buenas noches.
La suave cadencia de su acento inglés le acarició la oreja, seguido por sus labios.
- Buenas noches- Ella puso el libro que había estado leyendo a un lado y lo miró. -¿Estás escondiendo algo? -señaló la mano que quedaba detrás de su espalda.
Los bordes de sus labios aparecieron. Sus ojos grises centellearon:
-Quizás… Sí- Él tocó su cara, su ceño fruncido en concentración. -Eres tan hermosa.
Ella bajó la mirada:
- William-murmuró ella.
- Me temo que he intentado encontrar algo comparable a tu belleza, pero tú superas todo lo que he encontrado.
Él levantó su barbilla y le sonrió. Él probó sus labios una vez más y mientras lo hacía, la ayudó a ponerse de pie. Él la abrazó con los brazos, presionándose contra ella y profundizando su beso. Sus movimientos eran sin prisa, lánguidos, mientras se movía con ella. Él desenvolvió su mano de su cuello y la levantó a su boca, presionando un beso en su palma. Luego colocó algo encima de su línea de vida y cerró sus dedos alrededor de aquello:
- ¿Qué es?
Ella miró su mano cerrada.
- Un regalo- Sus ojos se encendieron.
Abrió los dedos para encontrar un anillo anidado en la palma de su mano. La banda estaba hecha de oro amarillo y en su parte superior era una gran piedra verde oval.
- Es hermoso- Ella respiró. Sus ojos se movieron hacia los suyos. - ¿Es para mi?
El asintió. Cogió el anillo y lo colocó junto a su ojo derecho:
- Escogí la esmeralda más brillante y verde que pude encontrar. Y aun así, palidece junto al brillo de tus ojos.
Raven cerró los ojos, momentáneamente abrumada. El pulgar de William le acarició la mejilla hasta que abrió los ojos. Levantó la mano derecha y deslizó el anillo en su cuarto dedo.
- En tu presencia, mi amor, me encuentro sin palabras.
Raven besó el ceño que había alcanzado su boca.

- Gracias por verme- Y apretó los labios contra los suyos una vez más. 





SEGUNDA PARTE

Raven besó el ceño que había alcanzado su boca.
-Gracias por verme- La besó de nuevo en los labios.
William la abrazó y la atrajo hacia su pecho. Sus labios buscaron los suyos y él comenzó a explorar su boca con avidez. Sus dedos buscaron la cinta que había utilizado para atar su cabello y él tiró de ella, permitiendo que sus largas y oscuras trenzas se derramaran sobre sus hombros. Continuó besándola, acariciándole el pelo de raíz a punta.
-William -murmuró ella, cuando sus labios cayeron sobre su cuello, revoloteando sobre su piel hasta que se posó debajo de su oreja izquierda.
-Te duele. Sus palabras eran un susurro, pero pesadas de significado. Apretó las caderas contra las suyas.
- No tengo nada que darte- Ella apretó su mano en su mejilla, mirando profundamente en sus ojos.
- Eres todo lo que siempre he querido- dijo él.
-Debe de haber algo- ella miró sus ojos. - ¿Puedo hacer algo por ti?
Él le dirigió una sonrisa de lobo, sus ojos grises brillando:
-Tu deseo es lo que me domina.
Ella deslizó sus manos de su frente, moviéndose hacia su cinturón.
-Espera- dijo él.
Ella se tocó el pelo, enrollando un poco alrededor de un dedo. Lo miró expectante.
-En mis tiempos, los amantes intercambiaban cosas. Una mujer le ofrecería a su amado un pañuelo o un mechón de pelo- sus ojos grises se movieron hacia los de ella.
Raven desenvolvió su dedo:
-Lo doy con gusto.
William se acercó a un tocador adornado y abrió un cajón. Sacó una caja y levantó la tapa, cerniendo el contenido. Al final, regresó al lado de Raven. En su mano sostenía un pequeño broche redondo de oro:
-Lo adquirí durante el Renacimiento.
- Es hermoso- Raven lo examinó, maravillándose del tallado en la parte frontal del broche, que representaba la ciudad de Florencia.
William colocó su pulgar contra el borde del broche y presionó. La parte superior del broche se abrió para revelar un pequeño espacio vacío.
-Con tu permiso- Hizo un gesto hacia el mechón de pelo que estaba sosteniendo.
Ella miró a su alrededor:
-No tengo tijeras.
William fingió angustia:
-Eso es una lástima. Necesitamos algo fuerte.
De forma distraída, él tocó uno de sus dientes caninos.
-Esto puede ser bastante agudo.
Ella sonrió:
-Si tú lo dices.
- Lo sé. Pero seré gentil, Cassita- Tomó el mechón de pelo, midiendo un par de centímetros del extremo. Levantó el cabello hasta los dientes y, con un rápido movimiento, pasó el mechón contra su canino. El cabello se separó fácilmente.
-¿Podrías hacerlo? Se ajustará más fácilmente- le pasó a Raven el mechón de su cabello y lo observó mientras ella lo trenzaba hábilmente
-A esto le hace falta una cinta- hizo un gesto hacia un arco amarillo que estaba pegado a la parte superior de su vestido de verano. Desabrochó el arco y cortó la cinta del vestido. Ató la cinta alrededor del extremo de la trenza.
-Gracias- William sonrió mientras introducía la trenza en el broche, enrollándolo en una serie de círculos concéntricos. Cerró la tapa y sujetó el broche a su solapa. -Ahora cada uno, tiene algo del otro que nos pertenecerá siempre- tomó la mano de Raven, moviendo la piedra verde de su anillo.
Ella se levantó para besarlo, deslizando su mano en la parte posterior de su cabeza. Él disfrutó ese beso por un momento hasta que, luego con un gruñido, la levantó en sus brazos y la llevó a la cama.



Fin
SR, Outtake de los personajes de la serie: Noches en Florencia.

4 comentarios:

  1. Por un momento pensé que era un cuchillo, jajajajaja debo de dejar de ver tanta películas de psicópatas.

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    1. Jajajajaja... << Raven, mira lo que te traaa-jeeee >> jajajajaja.

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  2. Ohhhhhhh yavlo quiero leer todoooooo

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